La reconversión minera está dejando, por lo general, un regusto más bien amargo, pero de vez en cuando un proyecto fermenta generando ilusión. Es el caso de la cerveza “12.70”, con sede en las instalaciones de la antigua mina de Lumajo, en la localidad leonesa de Villablino. Se trata de uno de los pocos pozos de carbón que han tenido una segunda oportunidad tras su clausura. Lejos de terminar anegado de agua, de sus entrañas brota el espumoso licor de la cebada. El impulsor del singular proyecto, Juan José Villanueva, estuvo ayer en Mieres presentando una iniciativa solidaria. La firma, que el año pasado fue elegida por una conocida página web del sector como la mejor de España, compitiendo con tras 200 marcas, suministrará botellas con un etiquetaje especial en homenaje a los mineros. Las ganancias de la venta de este producto irán destinadas a ayudar a familias necesitadas de los territorios mineros.

Juan José Villanueva explicó ayer que “todos los beneficios se dedican a bonos sociales en forma de vales de supermercado”. Laviana y Mieres son los primeros municipios en sumarse a la iniciativa. Los alcaldes de ambos concejos participaron ayer en la puesta de largo del programa solidario durante un acto celebrado junto al Monumento al Minero de Mieres. “Necesitamos gente emprendedora, ya que los diferentes gobiernos nos dan la espalda y dejan de cumplir sus promesas”, apuntó Aníbal Vázquez, que destacó el gesto solidario de “12.70”. “Hoy más que nunca es necesaria gente que eche una mano”. Su homónimo lavianés, Julio García, destacó “el espíritu de la gente minera, que nos hace sacar lo mejor que llevamos dentro”.

Las botellas solidarias podrán comprarse en los supermercados de Masymas y en los locales hosteleros que se sumen al programa. Además, las familias que así lo quieran podrán encargar botellas personalizadas con nombres de mineros. Toda la ganancia será destinada a bonos sociales. Los mineros que aparezcan en los envases tendrán una placa en lo que se denomina el “Muro de las Leyendas” de la reconvertida mina de Lumajo, una explotación con más de cien años de historia que ha dado un giro sorprende en el ámbito de la producción.

“Compré la mina y fundamos la empresa para demostrar que desde las cuencas mineras se pueden hacer cosa que salgan al exterior con el objetivo de cambiar el modelo productivo y generar puestos de trabajo”, señala Villanueva. “Queríamos que fuera un proyecto de futuro, pero teniendo en cuenta nuestra pasado. Al final seguimos siendo mineros, aunque la mayoría de explotaciones estén cerradas”.

La ubicación en una antigua mina de carbón aporta a “12.70” origen e historia. “Hoy en día los productos tienen que tener diferenciación. Es importante enseñar que nuestro patrimonio industrial minero es lo que nos debe dar fuerza. Si esta cerveza la elaborase en una nave industrial en Madrid no tendría ni la mitad del éxito que tiene”, subraya Villanueva.

La propia mina también tiene una aportación directa. El proyecto tiene un componente turístico. “Este pasado verano, pese a las restricciones, hemos recibido más de 3.000 visitas. Ofrecemos la posibilidad de conocer la fábrica, pero también se pueden conocer el interior de las galerías mineras. Tenemos incluso un tren minero dentro del complejo y la gente puede beber cerveza dentro de una mina, algo que no se puede hacer en ningún lugar del mundo”, destaca el responsable del proyecto.

 

 

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