El gobierno de Aníbal Vázquez, al poco de acceder a la Alcaldía, envió a los vecinos una carta en el verano de 2011 detallando la deuda que en aquellos momentos tenía el Ayuntamiento de Mieres. Se mandaron 22.500 misivas a los habitantes del concejo cifrando la deuda en 29 millones de euros. En los siguientes tres años el Consistorio se acogió a dos planes de ajustes, con duras medidas de ahorro que incluyeron un importante recorte de la masa salarial de la plantilla. Transcurrida una década, Mieres es el único de los grandes municipios asturianos sin deuda.

El informe de deuda viva de las entidades locales del Ministerio de Hacienda establece que los concejos de la región acumulaban, a finales de 2020, una deuda de 190.391.607 euros. Mieres no aporta ni un euro a este balance tras haber figurado en la lista de los consistorios más endeudados según el número de habitantes. Langreo debía, a fecha del pasado 31 de diciembre, 2.177.381 euros. Siero es, tras Mieres, el municipio asturiano de elevada población que goza de una mejor salud financiera. Su deuda es de tan solo 364.919 euros. En el caso de Oviedo asciende a 47,7 millones, mientras que Gijón, con 97,9, acumula más del doble. Atendiendo el tamaño, el Consistorio avilesino es el que arrastra un lastre más pesado. Debe 11,9 millones.

“Es significativo que de los ocho municipios más poblados de la región Mieres sea el único que tiene actualmente su deuda a cero. Conseguirlo no ha sido nada fácil y demuestra la gestión solvente y rigurosa que hemos hecho desde que Aníbal Vázquez asumió la alcaldía”, destaca Manuel Ángel Álvarez, vicealcalde del concejo y concejal de Hacienda. “Tener una economía saneada nos garantiza tener el pulmón económico necesario para afrontar las inversiones que requiere el concejo dentro de las limitaciones que tiene un ayuntamiento”, remarca el responsable municipal. Y añade: “No podemos asumir inversiones que corresponden a otras administraciones, pero sí llevar a cabo las actuaciones que reclaman los vecinos”. “El parque de la Mayacina, la reorganización de los servicios municipales o el plan de inversión para modernizar la maquinaria o comprar nuevos autobuses son un ejemplo”, sostiene.

El gobierno de Mieres hablaba hace una década de quiebra técnica. Se ajustó tanto el gasto que se contabilizó incluso el gasto que supuso enviar las 22.500 cartas a los vecinos con el balance de la “desastrosa” situación económica. Costó 3.375 euros. El documento lo encabezaba una introducción del alcalde en la que resaltaba que «una de las primeras decisiones que adopté como regidor fue solicitar un informe detallado sobre la situación económica y financiera».