El equipo de investigación que liderado por la bióloga Alba Ardura rastreó Mieres el pasado verano en busca de restos de covid-19 en todo tipo de superficies, sin encontrar presencia del virus, acaba de presentar el balance de un segundo estudio realizado con datos de noviembre, cuando los niveles de contagios estaban en índices elevados. El resultado es que de las 93 superficie rastreadas únicamente en tres se encontraron pruebas positivas. También se analizó el agua de ríos como el San Juan y el Turón, entre otros, sin rastro de coronavirus. El muestreo incluyó finalmente 28 comprobaciones en la residencia municipal de mayores. “Valle del Caudal”. Se hallaron 3 positivos, todos ellos en la habitación de un residente positivo aislado.


Alba Ardura generalizó ayer el resultado del estudio para facilitar su comprensión. Por un lado, puntualizó que los datos reflejan que “el riesgo de contagio es bajo a través de las superficies, ya que hay que recordar que en el caso del 3 por ciento de muestras positivas no hay ninguna evidencia de que sean infecciosas”. En este sentido, la investigadora recalcó que la evidencia sugiere actualmente que la principal vía de propagación son los aerosoles a través de las gotitas que exhalamos al hablar, toser o estornudar y que son inhaladas.

Ardura señaló que el valor de los datos recogidos en noviembre y que ahora ven la luz apuntan en otro sentido: “Ha quedado reflejado que estos muestreos son útiles para localizar focos y zonas concretas en la que hay movimiento de personas infectadas, facilitando así la delimitación de estos espacios de alto de riesgo aún con casos asintomáticos”. Dicho de otro modo, la aparición de rastros de coronavirus en superficie de un barrio concreto, sin ser por sí mismo una señal de alto riesgo de contagio, sí advierte de que en la zona hay casos y, por tanto, el contagio a través de aerosoles debería ser, en este caso sí, alto.

Este segundo rastreo realizado en Mieres ha sido iniciativa de la concejalía de Salud que dirige Teresa Iglesias. La investigación fue acompañada de un control para evaluar la viabilidad y fiabilidad del método, analizando conjuntamente dos muestras de pacientes covid-19 positivos procedentes del HUCA. Unos controles internos que dieron resultado, ya que estas muestras fueron positivas para ambos marcadores utilizados, demostrando la fiabilidad del método. Según señala el informe firmado por Alba Ardura, este trabajo “corrobora la utilidad de este método de vigilancia ambiental ya que hemos detectado positivos reales siguiendo los criterios de la Organización Mundial de la Salud para pacientes, detectando N1 y N2 en superficies cercanas a pacientes positivos”. La bióloga destaca que si bien las investigaciones realizadas a todos los niveles apuntan a los aerosoles como vía principal y mayoritaria de contagio, “estudios recientes apuntan a la vigilancia ambiental como herramienta emergente para el seguimiento de la prevalencia del SARS-Cov2”.

En lo que se refiere a la metodología, un equipo de voluntarios buscó el rastro del virus en paradas de autobuses, cajeros automáticos, bancos, barandillas, columpios y cualquier tipo otro tipo de mobiliario urbano susceptible de convertirse en cobijo para el virus. En verano no hubo positivos, pero ahora se han encontrado tres restos activos. Fueron encontrados en el tirador de una puerta, en un cajero automático exterior y en la barandilla interior de un portal con vecinos positivos.