Después de más de una década de deterioro, han comenzado las obras de demolición de las piscinas de Pénjamo en Langreo, un icónico espacio de ocio que cerró en 2010. Durante más de 50 años, este recinto fue un punto de encuentro para vecinos y familias, pero su cierre dejó una zona en ruinas y afectó al comercio local.

Un proyecto para recuperar la zona, pero sin piscinas por ahora

El Principado de Asturias ha destinado 300.000 euros para la demolición del recinto, con un plazo de ejecución de cinco meses. La consejera de Cultura y Deportes, Vanessa Gutiérrez, recordó durante su visita que ella misma disfrutó de estas piscinas en su infancia.

Además de la demolición, el plan contempla la renaturalización de los terrenos y la recuperación de un arroyo que discurría bajo las piscinas, según informes previos de la Confederación Hidrográfica.

Sin embargo, la posibilidad de construir un nuevo complejo de ocio con piscina sigue en el aire. El Instituto de Transición Justa ha denegado la financiación solicitada por el Ayuntamiento de Langreo para la construcción de una nueva zona deportiva en terrenos cercanos.

El Ayuntamiento sigue buscando financiación

El alcalde de Langreo, Roberto García, ha asegurado que seguirán explorando otras vías para conseguir fondos. Su objetivo es revitalizar la zona, afectada por el cierre de negocios tras la clausura del recinto.

Vecinos entre la nostalgia y el escepticismo

La demolición ha generado reacciones encontradas entre los vecinos. Algunos acudieron con pancartas de protesta, criticando que, pese a las promesas, no se recuperarán las piscinas originales.

El portavoz del colectivo El Güesperón, Rubén Cámara, expresó su desconfianza:
🗣️ «No estamos en contra de la renaturalización, pero todo lo que pedimos, que era recuperar las piscinas, ha quedado en agua de borrajas».

Ahora, la incógnita es si Langreo conseguirá un nuevo espacio de ocio o si, como temen los vecinos, este emblemático lugar quedará en el olvido.